Publicidad:
Terra
La Coctelera

Miscelánea Mafe´s

Hace mucho no escribía. No es que no quiera, las razones de mi abandono son varias: no tengo compu en mi casa (ya casi) y en mi oficina, una agencia de publicidad de las grandes, cada vez bloquean más y más páginas... ¿Represión? Yo creo que sí, no entiendo como pretenden que uno haga su trabajo si éste se nutre mucho de las referencias visuales, musicales, del mundo que está en la red y esa red no sirve... Eso me aburre, me desconcierta sobretodo porque uno sí busca la inspiración y ella va llegando muchas veces en esas navegadas de horas y horas... mejor dicho tienen huevo.

Y como este post es una miscelánea, se fue el primer tema.

Segundo tema. Me mamé de la "rumba". Muchos saben que pongo música con mi hermana hace ya un tiempo y que nuestra idea es hacer fiestas temáticas (por decirlo con un término mamerto "conceptuales") y la verdad es que cuando ponemos música no lo hacemos al azar, nos ponemos a pensar un tema, hacemos flyer, hacemos un copy chévere, hacemos la selección musical pero, sobretodo, tratamos de poner música nueva, indie más que todo, o música que la gente no crea puede ser para un bar. Pero, resultó que hace 8 días salí con mis amigos disque a ver a una de los de Nuevos Ricos, ese colectivo chilango liderado por Silverio (el único bueno con Dick el Demasiado) y secundado por Miki, María Daniela y la olvidable, intrascendental e impudurosamente estúpida Faca.

No puedo contarles qué hace porque no lo sé, lo único que sé es que después de haber visto cómo la gente "rumbeaba" con ella, dije: por eso es que este pueblo es bruto, porque nadie exige nada. Por eso es que aquí no traen a nadie, porque aquí no exigen nada. Por algo es que aquí en las emisoras de "rock" ponen sólo noventeradas, Powers Ballads y hits de los 80 porque la gente de aquí no tiene cultura musical y no le importa (no son todos obviamente). Pero qué mierda de música, qué mierda de rumba, la gente sólo quiere estar inconciente, embrutecida por el trago y saltando una y otra vez el mismo "de aquel amor.... de música ligera" (eso con bajada de volumen del dj para que la masa cante y se jure la más rockera). ¿Cuándo será que la gente va a abrir los ojos? Y lo peor es que uno se emputa y critica pero bueno después pensé que me importa un c si la gente es bruta, yo sí quiero conocer buena música, quiero evolucionar y eso es lo que voy a seguir haciendo. FIN

Vamos al tercer tema. La vida en general. Es chévere, uno se divierte, trata de no volverse trascendental en el amor, decide quedarse fresco, con los ojos abiertos, disfrutando las cosas y criticando las cosas. La gente va, la gente viene, la gente se asusta, se emociona y uno se entiende cada vez más y descubre que es débil, que la mente es lo más poderoso que uno tiene y que si ella quiere (con la ayuda de uno) se lo come y lo acaba.

Y el cuarto tema es cuando uno siente que el amor existe. Y que a veces es tan fuerte que no importa si por un rato está lejos porque uno lo siente cerca (sí, estoy tragada) y más porque uno se pone a dar vueltas y conoce gente y la gente no es tan chévere o sí lo es pero no con uno, y está bien porque no es que sea mala sino que no es para uno.

Quinto tema. Este año pasan cosas. Las veo venir. Y lo mejor es que son buenas.

Un pañuelo lleno de mocos

Eso es el mundo. Es que uno no puede vivir un día sin que alguien le diga "oye, me contaron que conoces a..." o "imagínate que X me dijo que te conocía por Y". Creo que esto puede ser el efecto de dos causas: o este mundo es muy chiquito o uno tiene que relacionarse con la misma gente, con el mismo círculo (eso que escribí del psicoanálisis, lo de los inconcientes parecidos).

Y podría pensar que son las dos cosas. Que uno termine conociendo la misma gente porque uno tenga afinidades (música, profesión, estilo de vida, etc.) o que existen esas casualidades que no lo son tanto (me acordé de que mi novio se encontró en Cartagena con otro argentino en un bar, el man estaba con colombiana a bordo) y en BsAs ¡Se lo volvió a encontrar en otro bar!

No sé. El caso es que parece ser que la vida le está diciendo a uno todo el tiempo "pilas mijo con lo que hace, que de eso se puede enterar su peor enemigo", y sí, es como si de verdad existiera ese Big Brother (el de 1984, no el Reality) que dice "Big Brother Is Watching You" y uno como un bobo tiene que estar juicioso porque esa "maldad", esa "aventurilla" puede después ser el chisme del año.

El caso es que me gustan esas casualidades (lo he dicho mil veces) y aunque puedan volverse contra mi cuando sucedan, quiero intentar saber por qué pasan, puede ser una real culada o puede ser algo interesante, eso lo dice el tiempo.

Una vez alguien me dijo que había una teoría (urbana) que dice que entre dos personas hay por lo menos 3 personas en común, y cada día compruebo que se cumple, lo que me gusta es que pasa de la manera menos lógica, se complica, se desordena, da vueltas hasta llegar a uno: ¿Qué, qué? ¿Qué X que es tu Y, conoce a X que es el Y de XY? Y lo único que pienso es que se empiezan a hacer públicos esas historias no tan legales, esos secretos que se tratan de ocultar y que todo el mundo empieza a verle los mocos a los otros.

Temedle a los falsos profetas

A esos de los que todo el mundo habla maravillas. Temedle porque son falsos profetas que ya han hecho su fama y se han echado a dormir.

María Antonieta rockea

Rockea porque en medio del barroquismo, en pleno Palacio de Versalles, se va con Luis Augusto a una fiesta de máscaras en la que suena New Order y porque durante toda la historia oímos a los Strokes y otras bandas Indie. Rockea porque los créditos de la película están hechos con la tipografía Sex Pistols y porque su vida fue como la de una estrella de rock: con rapé, comida, lujos, champagne y decadencia (una que le costó la cabeza).

Pero también es súper popera porque compra ropa todos los días, porque le pone collar de diamantes a sus French Puddles (son los de verdad, no los deformemente enanos de las familias colombianas), porque tiene peluquero gay que innova peinados con ella, porque le inventan chismes en los pasquines de la época, porque tiene un séquito de amiguitas igual de huecas a ella, porque es rubia, porque conoció la fama muy joven (a los 14 se casó con Luis XVI) y porque su riqueza la hizo olvidarse de que el resto del mundo se está muriendo de hambre (a lo Paris H).

Leía en la última Gatopardo que la nueva película de Sofia Coppola es una trilogía sobre el paso de niña a mujer, una que comenzó conThe Virgin Suicides que, aunque me parece re boba, tiene una estética femenina muy linda, muy naif y un Soundtrack increible hecho por Air (el disco se llama como la película); que siguió con Lost In translation, esta sí me mató porque es una película muy sensual pero a la vez inocente que tiene un Soundtrack re rockero con Air y Jesus and Mary Chain entre otros; la famosa trilogía termina entonces con Maria Antoniette que habla de esa reina que no tuvo la culpa de ser bonita y rica, no tuvo la culpa de que la mandaron a reinar en Francia y a casarse con un Luis XVI bastante soso (me dijo un amigo que había leído que era muy gay) y que no tuvo la culpa de soportar el tan acostumbrado machismo al que estamos acostumbradas, 4 siglos después, sólo porque todo el mundo la acusaba de no haber sido capaz de consumar el matrimonio, cuando toda la película se la pasa tratando de seducir a su hombre (aunque de una manera muy infantil, pero es que tiene 15 años y vive en el siglo XVI).

Creo que la película es una mirada nueva de esa figura histórica de la que sólo sabíamos era derrochadora y fue decapitada con su esposo por una ´chusma iracunda (parafraseado los subtítulos) que no soportaba saber que sus reyes lo tenían más que todo y ellos nada. Pero no creo que sea una película que reivindique a la reina pues nunca dejamos de ver todo ese lujo que la rodeaba y lo mejor es que Coppola se encarga de que todo eso se vea mucho más pomposo.

Para no perderse, la secuencia de los pasteles (con rock de fondo), la fiesta de máscaras (con New Order, mi favorita), la del campo en la que ella juega con su hija María Teresa y la del cuadro/foto que se cuelga y se descuelga; para ponerle atención a todo el SoundTrack.

De morbosa que soy quería final gore pero creo que el que tiene la película está bien, es el final que todos conocen sólo que aquí tiene un toque de banalidad tan banal y hueco como todo el sentimiento que la película quiere reflejar.

Anoche, viendo la película, pensaba que yo quiero ir a una fiesta como esa, que quiero un tocado así de alto como los que le hacía su peluquero, quiero huequés, pero sólo por un ratico porque el tedio de esa vida monárquica, ese ocio improductivo, ese aburrimiento infinito de quien se levanta con 20 personas vigilándole el sueño, nunca lo quisiera vivir.

Yo, el Robot

No hay otro género (primero literario, después cinematográfico) que se acerque más a la realidad que la Ciencia Ficción. Y no hablo de las Space Opera llenas de utopías a lo Star Wars sino de la que más me gusta: el Cyberpunk.

Es que éste, es el subgénero que más nos caracteriza hoy, es el que está haciéndose real sin que no demos cuenta, o si nos damos cuenta pero no sabemos que eso que estamos viviendo se llama así. Para mi el Cyberpunk tiene que ser el destino del Tercer Mundo, a nosotros no nos llega la última tecnología y la que nos llega, la usamos como podemos; cada vez estamos más llenos de gente (más pobres y menos ricos); el clima está apocalíptico (aunque me encanta); ya están pensando en ir a vivir en la luna pero no seremos nosotros, eso es demasiado caro para esta parte de mundo, eso dejémoselo a Britney y a Bush porque cuando el mundo esté completamente seco, sin agua y sin comida, ellos se irán para la luna, nosotros nos quedaremos. El sentimiento es de desesperanza, es Punk, es no futuro y este mundo poco a poco se acaba por muchas cosas y por nada. Puro Cyberpunk.

¿Y cómo serán entonces nuestros Cyborgs? Estaba leyendo por ahí que la gente que perdió una pierna o un brazo (sobretodo la joven) está haciendo que las prótesis sean algo Cool, sí, la gente las está usando sin nada que las tape, a la vista y hay modelos para todos los gustos (disque para niños vienen con Barney ilustrado). Vamos camino a que todos seamos Cyborgs (Cybernetic Organism): porque si usted tiene algún tipo de implante que mejore alguna capacidad, deje de llamarse a sí mismo humano, no señor, usted ya es un Cyborg.

Cyborgs tercermundistas. Seguro si tiene una pierna de esas, no será la más moderna, esas se las dejamos a los del primer mundo; en un país como éste, lleno de minas, ¿se imaginan un montón de robots con piernas que funcionan mal, que tienen vida propia, o guardan la memoria de su dueño anterior?Sí.

Es un futuro aterrador pero a la vez interesante. Es el futuro no imaginado en 1000 años, sino pasado mañana.

Fernando Emilio ama a Casandra

Muchas veces me pregunto porqué será que a este país le gusta tanto el melodrama. Es que no entiendo ese gusto enfermizo por un género tan predecible y tan trillado en donde los estereotipos están perfectamente delimitados y en donde con ver fragmentos de las historias uno puede fácilmente adivinar el final. Y hoy, en medio de tanta cosa rara, di con una teoría que puede ser la causa de tan arraigado mal:

Es que este país es un melodrama. No quiero hablar de política porque es un tema demasiado rudo y complicado con el que no quiero especular y terminar diciendo media babosada, sólo quiero remitirme a mi espacio vital, a ese al tengo que enfrentarme día a día y en el que me divierto muchas veces siendo espectadora de esa fauna que se repite una y otra vez como afirmando esa frase de Oscar Wilde que dice que "La vida imita al arte mucho más que el arte imita a la vida" (aunque no sé si el melodrama sea arte, ustedes dirán). Y no sé también si tenga que ver con eso de los prototipos del cuento de Vladimir Prop (héroe, villano, maestro, etc.) pero es que uno ve que siempre a los mismos personajes interactuando, haciendo su papel, buscando imponerse, buscando la aprobación del público (¿quién será nuestro público?).

  • Tenemos al galán de 3 pesos. Es moreno porque es lo que llaman “Latino internacional”, es seductor, tiene el poder de la palabra y a veces domina con esa cara de ángel que lo hace irresistible entre las féminas (no necesariamente es el protagonista, puede ser un personaje secundario, secundón del protagonista o su antagonista).
  • Está el personaje envidiosillo. Y cuando se hace el casting para escogerlo casi siempre eligen al que conocemos como “poca cosa”, “don nadie” o en película gringa “Meatball”. Es poco agraciado y pasa desapercibo entre la multitud aunque ostente un cargo de poder. Se dice que es así porque no ha sido afortunado y si lo es, es bruto para darse cuenta de su suerte. Le gusta el chisme, es cizañero porque es la única forma de crear problemas.
  • Están los básicos y las mostronas, manadas tan mediocres y tan poca cosa que no merecen más líneas.
  • Tenemos a la chica X. Una que casi siempre es asistente porque su Profile no da para más, como buena mujer es mañosa y siempre se hace la mejor amiga de todos con una doble intención: sacar chismes, meterse en un ámbito que no le corresponde o hacerse la querida.
  • Está la nerd criticona que tiene su encanto y mucha actitud porque es muy cool (No voy a darme duro esta vez jeje).
  • Está la perra coqueta con una inteligencia peculiar (aunque no lo crean, la tiene) para seducir, manipular y ser el centro de atracción (ojo que en la mayoría de los casos está buena, es bruta y les ofrece a todos “algo” pero no les da “nada”). Generalmente tiene monólogos frente al espejo del baño de damas o mientras maneja su “coche”.
  • Y como en todas las historias está la pareja feliz, una con una relación casi tan perfecta que todos se empeñan en destruir porque cada uno, a su manera, busca la forma de separarlos. La perra coquetéandole al man, el galancete a la nena, el Meatball interfiriendo, la X dejando espinitas...

Todos estos personajes se cruzan, se relacionan y lo que me pregunto es ¿por qué putas no dejan a la pareja linda ser feliz? Odio el melodrama y odio sus historias insípidas. Lo único que me gustaría es que en todos se repitiera el final final: uno en los que la gente dejara en paz a los que ya encontraron lo que buscaban.

La dama y el vagabundo.

Todo el mundo tiene su forma de matar las pulgas y todo el mundo hace uso de los recursos que tiene, como puede. Y por citar un ejemplo, en estos días mi hermano anda demenciado con la teoría del lenguaje corporal, una que yo medio conocí por Comunicación Social y por esas cosas del teatro y de la que aprendí cositas tan básicas como que si alguien está con las piernas o los brazos cruzados es porque “está cerrado” a lo que le dicen o a una relación con su interlocutor. Y así como esas teorías que pasan por la vida, esa se me había olvidado hasta que mi hermano (que usa la neurolingüística y la corporal) me contó cómo hace un tiempo la está usando para sus negocios, para saber qué quiere de verdad la gente, qué dice con su cuerpo aunque con sus palabras esté diciendo lo contrario.

Tengo curiosidad. Quiero saber esos secretos que revela nuestro cuerpito y estuve indagándole sobre algunos personajes. Me dio tips como que uno sabe la verdad en los ojos porque éstos se desvían y se dilata la pupila cuando hay mentiras de por medio, pero no me dio más detalles, es un hombre misterioso; hablaba de cosas como “esa vieja quería sexo porque se le notaba” y no es que la nena se le estuviera empelotando sino que él dice que veía cosas muy sutiles en su cuerpo que se lo demostraban. Para él, así como para mi, eso del cuerpo es bien animal o sino fíjense cuando a un grupo de manes les gusta una vieja: son como perritos detrás de la perra a ver cuál le saca cría primero, van en manada, jadeando y moviendo la colita a ver cuál hace mejor la gracia. La perrita va adelante, con el hocico en alto y mostrando todos esos atributos por los que sus machos están tan exitados. Ella no se preocupa por ser una perra que sepa pararse en dos patas, por hacer “el muertito” ni por dar una patica porque sabe que sólo le basta con ser un ejemplar de pelo lindo, orejas paraditas y colita bien formada. Hay hormonas en el ambiente y flota ese olor que dice “quiero montarte perra”.

En fin. Con esta no me quedo. Ya me emocioné otra vez con el tema y hasta que no sepa más de sus secretos no me voy a quedar tranquila. Puede ser un poco obsesiva la cosa pero ¡cuídense chicos y chicas! porque cuando pueda leer sus desvalidos cuerpors no me van a poder decir ni una mentira.

Ella se llamaba Martha

Fue como en el 96. Empezaba Comunicación Social y veía sicología con Horacio Calle. Cada clase terminaba con un revuelo general, un sentimiento de admiración y temor por aquel personaje salido del sicoanálisis que “desnudaba” a cualquiera con sólo mirarlo para decirle, delante de todo el hp salón, algo sobre su personalidad. A mi no me dio tan duro, sólo una vez me preguntó por un personaje de García Márquez y, después de mi respuesta, me dijo que yo sólo quería un esposo que me mantuviera (si es así, mi primer intento fracasó ¡ja!). Y fue tal el efecto que esta clase causó que los nerds nos dedicamos a tratar de entender el mundo con sus teorías y a hablar del tema con propiedad (ilusos).

Pero pasaron los años y quedó en segundo plano. Después tuve una amiga fanática de Freud que me recomendó a una discípula de su maestro, yo había vuelto a mi país con el corazón demasiado roto: así comencé terapia con Martha, una cuarentona muy Nice y linda experta en sexualidad femenina. Debo admitir que aprendí un montón sobre mi, que traté mi odio temporal hacia los hombres y que me divertí con algunos de esos monólogos en los que depronto tenía alguna revelación sobre mi, mis novios o mi nerdés. Tal vez no era muy buena paciente porque había sesiones en las que sólo hablaba de mi relación con mi ex y otras en las que “esa platica se perdía” porque me acostaba en el diván, de espaldas a ella, a pensar sin hablar; me preguntaba qué hacía mientras estaba ahí, nunca podía verla así que podía estar dormida, haciendo dibujitos o mirándome con cara de aburrida. Y todos mis problemas (esas estupideces de la mayoría de la gente) apuntaban a dos personas: mis papás; cada vez que podía les decía que gracias a ellos yo era “así” y los tenía asoleados con mis quejas. En esos días tuve sueños interesantes que descifré e hice mi primera y hasta ahora única serie de dibujos sobre lo que me pasaba. Era liberador, era profundo pero también era realmente aburrido que cada cosa que decía no era equivocación sino un Lapsus Lingüis que escondía una verdad casi siempre sexual. Bullshit.

Entonces sentí que debía dejar a Martha. Ella me reclamó diciéndome que lo hacía sólo para comenzar una relación nueva y no contarle lo que pasara sexualmente; la abracé (aún contra su ética) y me fui. Dicho y hecho. Cerré un amor del pasado (por fin lo vi como era, una estupidez) y me enamoré de un man casi perfecto. El sicoanálisis había pasado de moda.

Desde hace días tengo una nueva amiga. Hicimos clic inmediato y siento que la conozco desde siempre. Como buena argentina se hace análisis y cree en él; está feliz de ver tantas similitudes entre nosotras (hasta dice tener la misma revista decorando el “Living”), parecidos que para ella tienen una razón sicoanalítica: nuestros inconscientes se buscaron ¿en el universo de los inconscientes colectivos?; las mentes similares tratan de encontrar esos patrones infantiles (las etapas) que en la adultez son las formas en las que respondemos al mundo. Y me gustó la idea. Fíjense y verán. Yo me fijo y veo que mis amigas son parecidas a mi, la verdad no podría tener una gata por confidente ni una bruta como parcera porque todos mis amigos son inteligentes. Y si pienso en los manes, todos son iguales: esa atracción por las narices grandes debe ser porque la mía también lo es, porque es fálico y eso me gusta o “qué sé yo”. Que algunas de mis relaciones hayan sido pasajeras y raras, o largas y profundas debe tener que ver con mi inestabilidad o mi pasión hacia alguien. A nadie le tocan los malos, a nadie los golpeadores, la gente se los busca porque le gustan esos estereotipos, no es mala suerte ni ellos son los culpables de ser el objeto de nuestros afectos. En el mundo de cada uno hay una constante de personalidad. Yo soy como mis amores, ellos son como yo; mis amigos son mi reflejo y yo el de ellos. Ahora me gusta un poquito el sicoanálisis.