Todo el mundo tiene su forma de matar las pulgas y todo el mundo hace uso de los recursos que tiene, como puede. Y por citar un ejemplo, en estos días mi hermano anda demenciado con la teoría del lenguaje corporal, una que yo medio conocí por Comunicación Social y por esas cosas del teatro y de la que aprendí cositas tan básicas como que si alguien está con las piernas o los brazos cruzados es porque “está cerrado” a lo que le dicen o a una relación con su interlocutor. Y así como esas teorías que pasan por la vida, esa se me había olvidado hasta que mi hermano (que usa la neurolingüística y la corporal) me contó cómo hace un tiempo la está usando para sus negocios, para saber qué quiere de verdad la gente, qué dice con su cuerpo aunque con sus palabras esté diciendo lo contrario.
Tengo curiosidad. Quiero saber esos secretos que revela nuestro cuerpito y estuve indagándole sobre algunos personajes. Me dio tips como que uno sabe la verdad en los ojos porque éstos se desvían y se dilata la pupila cuando hay mentiras de por medio, pero no me dio más detalles, es un hombre misterioso; hablaba de cosas como “esa vieja quería sexo porque se le notaba” y no es que la nena se le estuviera empelotando sino que él dice que veía cosas muy sutiles en su cuerpo que se lo demostraban. Para él, así como para mi, eso del cuerpo es bien animal o sino fíjense cuando a un grupo de manes les gusta una vieja: son como perritos detrás de la perra a ver cuál le saca cría primero, van en manada, jadeando y moviendo la colita a ver cuál hace mejor la gracia. La perrita va adelante, con el hocico en alto y mostrando todos esos atributos por los que sus machos están tan exitados. Ella no se preocupa por ser una perra que sepa pararse en dos patas, por hacer “el muertito” ni por dar una patica porque sabe que sólo le basta con ser un ejemplar de pelo lindo, orejas paraditas y colita bien formada. Hay hormonas en el ambiente y flota ese olor que dice “quiero montarte perra”.
En fin. Con esta no me quedo. Ya me emocioné otra vez con el tema y hasta que no sepa más de sus secretos no me voy a quedar tranquila. Puede ser un poco obsesiva la cosa pero ¡cuídense chicos y chicas! porque cuando pueda leer sus desvalidos cuerpors no me van a poder decir ni una mentira.

Es cierto lo del lenguaje corporal, también hay quienes aprovechan su poder para mentir... Esto lo saben muy bien algunos perros y perras de la calle.
Me usas para echar indirectas... jajaj bueno, me alegra que te guste lo que escribo.
Besos
Bueno mi Mafe ya te conté algunos daticos sobre el lenguaje corporal y me uno a tu búsqueda de la verdad jajajaja, claro está sin volvernos maniáticas anarcofeministas :)