Que el tiempo pasa volando. Que en menos de lo que uno cree ya es diciembre. Que en un abrir y cerrar de ojos estamos celebrando Año Nuevo. Y sí. Hoy es 18 de diciembre, lo que quiere decir que en 8 días será 25 y en 8 más 1 de enero de 2011.
Un año nuevo (otra vez un año nuevo) que llega como cualquier otro: lleno de esperanzas, de proyectos, de planes, de promesas, de "nunca mases" y de muchos "ahoras sí".
365 días en los que pasarán cosas inesperadas, en los que irremediablemente se repetirán algunas otras, en los que habrá miles momentos inolvidables y unos pocos que no querré que hayan pasado.
Eso significa que estoy optimista y así quiero mantenerme. Porque lo nuevo siempre huele a nuevo y ese es un olor que me gusta; porque las cosas sin estrenar (como el 2011) tienen un encanto muy particular, tienen ese "no sé qué" que invitan a la curiosidad y al descubrimiento.
Yo quiero descubrir el 2011, pero quiero hacerlo de a poco, día a día y no olvidarme de que cada uno de ellos vendrá con algo para mi, algo que voy a disfrutar.
No importa que pertenezca a la generación de Singles, ni que haya sido apodada Daria en mis años estudiantiles (debo admitir que esa adolescente todavía me parece interesante), ni que siga amando esas bandas y películas que me llevan al borde de la nostalgia y me hunden en la melancolía, a pesar de todas esas 'grunchadas', quiero pensar que las cosas, en el 2011, van ser mejor.
Muchisimo mejor.
Pd: Porque pasó Air, Massive Attack, Caribou, Hot Chip, la familia, los amigos, NYC, Perú, la música, la buena comida, A SIngle Man, yoga. Porque siguen esas cosas y vienen Tron, Whitest Boy Alive, LCD Soundsystem, el amor, el Tutu, el contenido, la vida por delante.
